Me lo tengo merecido

Estaba eufórico. Me acababan de llamar de la empresa para la que estaba postulando. Había quedado finalista. Mañana a las 13h le entrevistará dirección. Mañana, entrevista final en una de las empresas que podía lanzarme al éxito en un suspiro. ¡Uau! 

Vámonos de fiesta, Toni. Que esto tengo que celebrarlo. Y allá que nos fuimos y la liamos. Y había una chica… Y allá que fui y me lié. Me gustó mucho. Era inteligente y divertida. Qué día más redondo. 

Ya en su portal, Diana, me gustas mucho. Diana se espanta un poco. Bueno, Vicente… Siento ser tan franco y directo Diana, pero es que me estoy muriendo… Pero qué gilipollas soy. ¿A santo de qué le he soltado eso? Diana se ablanda, mañana podemos quedar si quieres. ¡Sí! Ha funcionado. Ya veré cómo salir de este enredo. Besito tímido, adiós, te llamo. 

Al día siguiente, hola señor Vicente, pase. Parte del equipo directivo estará viendo la entrevista virtualmente. Me preguntan, contesto. Me siento cómodo y confiado. Gracias Vicente. Esta tarde te diremos algo. 

¿Vicente Torres? Siento decirle que no contaremos con usted para la vacante en nuestra empresa. Vaya… Gracias por avisar. Señorita, ¿podría decirme si han echado en falta alguna formación o experiencia? O si en la entrevista algo salió mal… Oh, mmmm, no. Es complicado decirle esto, Vicente, pero alguien de la directiva dijo conocerlo y asegurar que su estado de salud no encajaba con el puesto. Lo siento, buen día. 

Me lo tengo merecido. 

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